5 impresionantes edificios con cubiertas vegetales

Los llamados techos verdes, además de reducir la contaminación de nuestras ciudades y ayudar en la gestión del agua de lluvia, son, en algunos casos, impresionantes obras de arquitectura. ¿Conoces los siguientes?

Jardín transitable sobre el Ayuntamiento de Chicago, en Estados Unidos

Construido en 2001, el techo verde del Ayuntamiento de Chicago rompe la idea de que los edificios antiguos no son compatibles con las cubiertas verdes. Con unos refuerzos y un aislamiento adecuado, cualquier construcción, tenga la edad que tenga, puede disfrutar de estos tejados. El de Chicago es, además, transitable, por lo que hay zonas de paso entre la cuidada vegetación y asientos distribuidos por todo el área. El jardín ocupa sólo para parte oeste del tejado, 1.886 m2 en total.

La parte del edificio que queda cubierta por el techo verde registra, en los meses más calurosos, 7 grados menos que la parte con cubierta normal. Además, esta parte del edificio acumula el 75% del agua de lluvia.

La parte del edificio con cubierta verde registra 7 grados menos que la contraria.

El techo verde del Banco Europeo de Inversiones (BEI), en Luxemburgo

Uno de los edificios del Banco Europeo de Inversiones, ubicado en Luxemburgo, puede presumir de cubierta verde. Este techo supone 3.500 m2 de revestimiento, y en 2005 ganó el premio al Techo Verde del Año, otorgado por una organización alemana.

El edificio trasero del BEI tiene cubierta verde.

Los olivos de la Plaza de Lisboa de Oporto, en Portugal

A los pies de la Iglesia de los Clérigos de Oporto, en una extensión de 5.000m2, se encuentra la Plaza de Lisboa. En 2013 fue reformada por completo, suponiendo una de las mayores obras de revitalización urbana de la ciudad.

La estructura se compone de un área comercial en la parte baja, cubierta por el impresionante techo verde que alberga los olivos, evocando la simbólica Porta do Olival del amurallado de Oporto. La cubierta, aunque llamativa, no es transitable.

Vista de la Plaza de Lisboa desde uno de sus extremos, en Oporto. Foto por KJ Arciniega.

El parque Open Gardens de Brno, en República Checa

Este parque de la ciudad de Brno cuenta con un edificio pasivo cubierto por un techo verde transitable, que hace las veces de continuación del parque. El complejo fue construido en 2017 y resultó ganador de un premio a la casa pasiva del año organizado por una institución nacional. El edificio, gracias a la cubierta verde, reduce el consumo de agua y energía, ayudando así a minimizar la huella ambiental. El techo cuenta además con plazas solares para transformar la luz del sol en energía.

Open Gardens, ubicado en Brno.

La cubierta verde más larga del mundo, en Nueva York, Estados Unidos

Así es como se anuncia: la cubierta verde más larga del mundo. Ocupando el espacio por el que antes circulaba una antigua línea de ferrocarril, el parque High Line Elevated Park fue construido entre 2009 y 2014 y tiene más de 2 kilómetros de longitud. Dividido en tres secciones, tiene varios puntos de acceso por los cuales entrar a lo largo de su recorrido sobre la ciudad.

Vista aérea del High Line Park.

El parque es muy popular en la ciudad, ya que en él se organizan eventos de todo tipo y durante primavera y verano se puede ver a gente tomando el sol.

El parque recorre 2 kilómetros a lo largo de la ciudad.

 

Las cubiertas verdes, además de los beneficios que aportan, son impresionantes de ver y en muchos de los casos suponen un espacio de ocio y recreación para la población o los usuarios del edificio en el que se encuentran. Un motivo más para apostar por ellas.

La mejor forma de aislar tus puertas y ventanas

En el mercado existen un sinfín de soluciones fáciles y rápidas para mejorar el aislamiento de nuestras puertas y ventanas. Aptas para cualquier bolsillo, en este artículo te enseñamos algunas de ellas.

Burletes y otras soluciones

Burletes para puertas y ventanas

Hay muchos tipos de burletes en el mercado, tantos como tipos de puertas y de ventanas. El burlete suele ser una tira o plataforma que se instala en el canto de las puertas y ventanas y cubre cualquier pequeña apertura cuando éstas están cerradas, de forma que aísla totalmente el interior del exterior, evitando pérdidas de temperatura y la entrada del polvo.

Para los bajos de las puertas, existen burletes desde tipo cepillo hasta tipo rodillo, además de burletes basculantes, que son los ideales para la puerta principal. Estos últimos se instalan mediante anclajes y se adaptan los posibles desniveles entre suelos gracias a su factor basculante.

Burlete basculable. Hogarmanía.

Otros burletes para los bajos de las puertas pueden ser adhesivos, más fáciles de instalar, o de doble rollo.

Para las ventanas y los cantos laterales de las puertas existen tiras de distintos materiales que se adhieren a la superficie mediante autoadhesivo. Destacan por su flexibilidad y durabilidad. Se distribuyen en forma de rollo que se puede cortar a la medida deseada.

Burlete adhesivo en ventana. Pinterest.

Impermeabilizar ventanas con silicona universal

Una solución muy sencilla que aporta un plus de aislamiento a nuestras ventanas, del tipo que sean: impermeabilizar las juntas. Si tus ventanas no lo están, puedes hacerlo simplemente con silicona neutra universal. Con una espátula, raspa la junta entre la ventana y la fachada exterior, retira el polvo, protege con cinta de carrocero y aplica la silicona a lo largo de la ventana. Alisa el aplicado si quieres un resultado más discreto y homogéneo.

Paredes: plaquetas decorativas y frisos

También podemos mejorar el aislamiento de las paredes de nuestra casa, una vez construida, con plaquetas decorativas y friso de madera. Las plaquetas, fabricadas a partir de yeso o cemento, se comportan de forma aislante frente a la humedad o los cambios de temperatura, al igual que la madera. Siempre podemos recurrir a estas alternativas, que, además, son altamente decorativas, cuando notamos que una habitación pierde más temperatura de lo normal.

Paredes con revestimiento de madera. Pinterest.

Por qué mejorar el aislamiento de nuestra casa

Conseguir un mejor nivel de aislamiento en nuestra casa no sólo mejorará la eficiencia energética de la misma, sino que también repercutirá en nuestro bolsillo. Aislando debidamente puertas, ventanas y otras salidas, podemos reducir hasta en un 30% el consumo energético de nuestro hogar. Así, en invierno no perderá calor y no forzará el uso de la calefacción; del mismo modo que en verano las altas temperaturas se mantendrán fuera.

Estos son algunos de los pequeños gestos a nuestro alcance enfocados a mejorar este aspecto de nuestra casa. Para todos los bolsillos.

Qué es la climatización por bomba de calor

Cuando llega el momento de recurrir a la calefacción en invierno o a refrescar la casa en verano, el sistema de climatización que utilicemos puede ser determinante en la factura a final de mes. En este artículo te contamos cómo funciona un sistema de climatización por bomba de calor y por qué es una alternativa más respetuosa con el medio ambiente y más económica para tu bolsillo.

Climatización por bomba de calor

Una bomba de calor es una máquina térmica cuya función es mantener caliente el interior de una estancia cuando fuera hace frío y, gracias a su función reversible, mantenerlo fresco cuando fuera se registran altas temperaturas. La principal característica de la bomba de calor es que transporta el calor en vez de generarlo; de ahí su bajo consumo eléctrico. De esta forma, la bomba toma la energía térmica de una fuente cercana y la traslada al interior de la casa para mantener los niveles de temperatura óptimos.

Las formas en que la bomba puede transportar el calor a través de la vivienda son variadas. La más popular es a través de la ventilación; es, también, la que requiere una menor inversión. Otra opción es través de un circuito de agua, por lo que combina idealmente con una instalación de suelo radiante.

Las fuentes de energía térmica que utiliza una bomba de calor son siempre naturales: pueden ser el aire, el agua o la tierra. Por esto, además de por su bajo consumo, la bomba de calor es considerada una alternativa sostenible frente a los sistemas de climatización tradicionales.

Sistemas de aerotermia en el exterior de las viviendas.

Fuentes de energía térmica naturales: aerotermia y geotermia

La extracción de energía térmica de fuentes naturales como el aire o la tierra es conocida como aerotermia o geotermia, respectivamente. La energía aerotérmica es aquella que procede del aire, y se extrae mediante un dispositivo que debe colocarse en el exterior de la vivienda. Esta es una de sus desventajadas: al estar fuera, queda expuesto a las inclemencias del tiempo y puede requerir mantenimiento con mayor frecuencia que un sistema geotérmico.

La geotermia por su parte toma la energía que queda acumulada en forma de calor a pocos metros bajo la superficie de la tierra. Esta temperatura permanece prácticamente constante durante todo el año, por lo que es una fuente de energía muy ventajosa.

Sistema de geotermia combinado con instalación de suelo radiante.

Una tercera fuente natural de energía térmica es el agua, pudiendo darse en forma de río o corriente subterránea. La bomba de calor funciona en combinación con alguna de las tres, extrayendo el calor y trasladándolo al interior de la vivienda.

Ventajas de la bomba de calor

Las ventajas de la bomba de calor son muchas, algo que le ha valido para ser seleccionada como la Mejor Tecnología Disponible para calefacción de espacios según la Agencia Internacional de la Energía.

  • Confort. Gracias a mantener una temperatura óptima constante en los hogares, genera un espacio de máximo confort para los inquilinos.
  • Eficiencia energética. La bomba de calor es capaz de transportar más energía térmica que la electricidad que consume, lo que la posiciona como un dispositivo altamente eficiente.
  • Sostenibilidad. Además de suponer un bajo consumo precisamente gracias al punto anterior, utiliza energía procedente de fuentes renovables como son el aire, el agua y la tierra, por lo que es sostenible y respetuosa con el medio ambiente.
  • Altamente funcional. Una bomba de calor es capaz de generar calefacción, refrigeración y agua caliente en el hogar mediante un único equipo, lo que la convierte en un aparato altamente funcional durante todo el año.
  • Ahorro económico. Su bajo consumo eléctrico se nota en la factura a final de mes, suponiendo un gran ahorro frente a otros sistemas de climatización.

 

En definitiva, la bomba de calor es una alternativa a tener en cuenta en lo que a sistemas de climatización se refiere. Sus muchas ventajas hacen de ella el sistema ideal en la gran mayoría de los casos, y su combinación con las fuentes de energía naturales la sitúa entre las vías de climatización más sostenibles. No en vano, en el informe de 2011 sobre energía de Greenpeace, la bomba de calor fue mencionada como mejor sistema de calefacción de entre los disponibles.

La irrupción de las bombillas de tecnología led y sus ventajas

Hoy en día, existen en el mercado un sinfín de tipos de bombillas para satisfacer las diferentes necesidades de iluminación que podamos tener en nuestras casas o locales. Las bombillas incandescentes “de toda la vida” comenzaron a ser retiradas progresivamente en 2009 debido a su baja eficiencia energética, a raíz de un acuerdo entre los estados miembros de la Unión Europea,  dando paso a mejores alternativas como las bombillas halógenas, las  fluorescentes compactas y las bombillas basadas en tecnología led. En este artículo te contamos cuáles son las características de éstas y por qué son más eficientes en el consumo de energía.

La invención del led azul

Un led es un diodo emisor de luz. Los primeros ledes fueron fabricados en 1962 y emitían una luz infrarroja de baja intensidad, por lo que su uso se ha limitado a luces de piloto o similares durante décadas. El panorama cambió con la invención del led azul, en 1994, y por cuyo desarrollo sus inventores recibieron el Premio Nobel de Física en 2014. La irrupción del led azul permitió generar luz blanca de alta intensidad al mezclarlo con el led amarillo, y así consolidarse como alternativa real a las bombillas tradicionales.

Una bombilla de tecnología led está compuesta por numerosos ledes, pues estos, por separado, no igualan la potencia lumínica de una bombilla incandescente.

Ventajas de las bombillas led

  • Bajo consumo: eficiencia energética. Consumen entre un 70% y un 80% menos que una bombilla incandescente, y un 30% menos que las fluorescentes. Una bombilla de tecnología led consume 12W para producir luz con intensidad de 1.100 lumens, frente a los 75W que necesita una bombilla incandescente para producir la misma intensidad de luz.
  • Se encienden al instante.
  • Tienen una larga durabilidad. Pueden durar hasta veinte veces más que las bombillas tradicionales, en torno a 50.000 horas. Por ejemplo, teniendo una bombilla de tipo led encendida 8 horas al día, la durabilidad de ésta podría llegar hasta los 17 años.
  • No producen calor. Se calientan menos, al generar menos calor, por lo que también son la opción ideal para utilizar en lugares muy cálidos.
  • No contienen mercurio, por lo que son ecológicas.
  • Luces led de colores y control de la intensidad y el color mediante domótica. Las nuevas tecnologías aplicadas al hogar, en combinación con las opciones de las bombillas led, ofrecen al usuario la posibilidad de programarlas o controlarlas a distancia, mediante una app. Desde encender y apagar la luz hasta cambiar el color o la intensidad de la misma.
Bombilla de tipo led.

Bombilla de tipo led.

En el escenario en el que nos encontramos en el que miramos el consumo energético de nuestro hogar con lupa, cada gesto cuenta, y el simple hecho de sustituir nuestras bombillas por unas bombillas de led puede repercutir notablemente en nuestro bolsillo. El único hándicap de las bombillas de led es que, a priori, son más caras que las tradicionales, aunque esta tendencia también está cambiando.

Qué es una casa pasiva o de consumo casi nulo

¿Qué es el consumo casi nulo? ¿Qué características debe reunir una casa para ser considerada pasiva? ¿Qué es el estándar PassivHaus? Cuando vemos menciones al concepto de casa pasiva, muchas veces no sabemos con exactitud a qué se refiere exactamente. Aunque los términos son similares entre sí, aluden a cosas distintas, lo cual puede inducir a confusión. En este artículo intentamos aclarar todas las dudas que puedas tener en torno a las casas pasivas o de consumo casi nulo.

Casas pasivas y el consumo casi nulo

Una casa pasiva, también llamada de consumo casi nulo, es aquella en la que todo el aporte necesario de energía procede de fuentes no sólo renovables, sino naturales, de forma que la obtención de esta energía se lograra de un modo pasivo.

Fuentes de energía renovables pueden ser la luz solar, la cual se transforma a través de placas solares, o la aerotermia y la geotermia, sistemas mediante los cuales se extrae energía de la fuerza del aire y de la tierra. Sin embargo, una fuente de energía natural implica que gracias a un diseño arquitectónico inteligente, una casa es capaz de mantener unos niveles de estabilidad térmica, confort e iluminación idóneos simplemente aprovechando las condiciones bioclimáticas del lugar donde está ubicada. Una casa pasiva es capaz de ofrecer durante todo el año una temperatura interior confortable sin necesidad de recurrir a sistemas de calefacción.

Todo esto implica una eficiencia energética máxima, muy por encima de los niveles de construcción convencional, por ello se conocen también como casas de consumo casi nulo.

Características de una casa pasiva

¿Cómo consigue la arquitectura bioclimática aprovechar las condiciones exteriores para lograr un nivel de confort aceptable en el interior de la vivienda?

  • Máximo aprovechamiento de la energía solar

Una de las principales premisas de las casas pasivas es la orientación hacia la cual se colocan las ventanas y salidas. Con una orientación hacia el sur o suroeste, una casa pasiva es capaz de garantizar iluminación natural durante el día y una climatización idónea a partir del propio calor del sol, el cual se puede acumular y distribuir en función del diseño arquitectónico.

Sistemas solares pasivos que captan y acumulan calor proveniente de la energía solar.

Sistemas solares pasivos que captan y acumulan calor proveniente de la energía solar.

  • Envolvente aislante y eliminación de puentes térmicos

Para el buen funcionamiento de una casa pasiva, es fundamental que la envolvente del edificio cuente con niveles de aislamiento de calidad. Esta capa de aislamiento debe ser continua, tanto en paredes como en techos, sin interrupciones, y eliminando el factor débil de los puentes térmicos, los cuales provocan grandes pérdidas de energía térmica en los edificios de construcción convencional.

  • Sistema de ventilación de calidad

Otra parte importante de las casas pasivas es el sistema de ventilación, el cual es capaz de proporcionar aire de buena calidad sin interrupción, sin causar pérdidas térmicas ni generar corrientes de aire.

Ejemplo de casa pasiva con incidencia en el aislamiento, el sistema de ventilación y el aprovechamiento de la energía solar de forma natural y mediante placas.

Ejemplo de casa pasiva con incidencia en el aislamiento, el sistema de ventilación y el aprovechamiento de la energía solar de forma natural y mediante placas.

De todas formas, cabe mencionar que las fuentes de energía naturales que rigen el diseño de las casas pasivas siempre están en combinación con fuentes de energía renovables, como el uso de placas solares, ya que una vivienda necesita electricidad para el uso normal de la misma: electrodomésticos, iluminación por la noche, etc.

El estándar Passivhaus

El concepto de casa pasiva como la conocemos hoy surge por primera vez en 1988, en una conversación entre los profesores Bo Adamson, de la Lund University de Suecia, y Wolfgang Feist, del Instituto de Vivienda y Medio Ambiente de Alemania. Años más tarde, el segundo fundaría el Passivhaus-Institut, desde el cual promovería el estándar Passivhaus. Este estándar certifica los edificios construidos con las condiciones determinadas de la institución.

A pesar de compartir nombre, no todas las casas pasivas cuentan con el certificado de Passivhaus, aunque todas las viviendas con el certificado de Passivhaus son casas pasivas.

 

Las casas pasivas suponen un importante ahorro en la energía que necesitan para funcionar con normalidad, llegando a niveles de consumo casi nulo. En términos de eficiencia energética, no hay nada por encima. Ahora bien, este tipo de vivienda queda lejos de las de construcción convencional. Aunque el estándar Passivhaus es bastante popular en países como Alemania o Suiza, en España los casos de construcción de casas pasivas son aislados. Aún así, los criterios de construcción de la arquitectura bioclimática son más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente que otros, por lo que la innovación en el sector no puede dejar de tenerlos en cuenta.

¿Qué es el Certificado Energético? ¿En qué consiste la calificación?

¿Conoces el Certificado Energético? ¿Sabes en qué consiste la escala de calificación energética? En este artículo tratamos de disipar las dudas que puedas tener en torno al Certificado Energético y su calificación en España.

Qué es el Certificado Energético

El Certificado Energético entró en vigor en junio de 2013, a raíz de la aprobación del Real Decreto 235/2013. Es un documento que recoge las características energéticas de un edificio, el consumo de energía del mismo y sus emisiones de CO2, pudiendo ser valorado, en función de esto, como como muy eficiente energéticamente, o todo lo contrario, muy ineficiente. Sin embargo, no es todo blanco o negro. La escala de calificación energética, como sucede con los electrodomésticos, va de la A a la G, siendo la primera la que puntúa la mayor eficiencia.

Etiqueta de calificación energética.

Desde su entrada en vigor, es obligatorio obtener el Certificado Energético a la hora de poner en venta o alquiler un inmueble. Esta responsabilidad es del propietario y de no hacerlo se podría incurrir en sanciones.

Calificación energética: A, B y C, las más eficientes

Las calificaciones A, B C ocupan los primeros puestos en la escala de la calificación energética, y significan que la vivienda que los ha obtenido tiene un alto grado de eficiencia en su consumo de energía.

La calificación A hace referencia a las casas de consumo casi nulo, es decir, aquellas que reducen hasta en un 90% el consumo de energía gracias a ciertos sistemas de climatización y un buen aislamiento. La calificación B se otorga viviendas muy eficientes que ven reducido su consumo energético hasta casi el 50% de lo que consume la media de inmuebles en España. Las casas certificadas con calificación C, por su parte, consumen hasta un 25% menos que la media española.

Placas solares sobre un tejado.

Calificación energética: D y E, la media española

La calificación D hace referencia a las viviendas con una eficiencia ligeramente superior a la de la media, es decir, casas con pequeñas mejoras como ventanas de doble cristal o un sistema de climatización más eficiente.

Por su parte, la media española se sitúa en la calificación E. Los inmuebles calificados con la E responden a un modelo de calidad estándar que cumple con los requisitos de edificación en España.

Calificación energética: F y G, las peor acondicionadas

Las calificaciones F y G son las últimas en la escala de eficiencia energética y significa que los edificios que las tienen están mal acondicionados. Por lo general, suele tratarse de edificios viejos, de más de 40 años de antigüedad, que consumen entre un 25% y 50% más de energía que la media española. Son edificios con un tipo de aislamiento mínimo o inexistente y sin instalaciones de calefacción adecuadas, por lo que estos inmuebles necesitan consumir más energía para alcanzar un grado de confort aceptable.

Son viviendas que necesitarían reformas para mejorar la eficiencia energética de la casa, la cual, al final, se traduce en la comodidad y el ahorro económico de quienes viven en ella.

 

El Certificado Energético, a pesar de su obligatoriedad a la hora de poner en venta o alquiler una propiedad, es un documento meramente informativo, no hay ningún tipo de penalización o recompensa por obtener una calificación u otra. Sin embargo, sí que puede recomendar mejoras de cara al consumo energético. A no ser que tu casa necesite una gran reforma, en Kampodomo te damos una serie de trucos y buenas prácticas que puedes aplicar para mejorar ligeramente la eficiencia energética de la misma.

Qué es la domótica

La tecnología forma parte de nuestras vidas, y cada vez más. Cuando la empleamos en nuestros hogares para controlar y automatizar ciertos gestos, estamos hablando de domótica: tecnología aplicada a la automatización inteligente de la vivienda en la búsqueda por gestionar de manera más eficiente el consumo de energía y ganar seguridad y confort en nuestras casas.

La domótica es cada vez más popular, probablemente debido al incremento del uso de smartphones y tablets. Sólo hace falta echar un vistazo a la oferta de determinados productos, como enchufes inteligentes o sensores: cuentan con numerosos fabricantes, y los precios son bastante más asequibles de lo que uno se podría esperar de este tipo de tecnología inteligente.

Ahora bien, ¿cómo funciona la domótica?

Un sistema domótico cuenta con una serie de aparatos sensores instalados a lo largo de la casa. Estos sensores están programados para recoger cierta información, procesarla y emitir órdenes en función de ello. Por ejemplo, un sensor de temperatura puede controlar los sistemas de calefacción y refrigeración y, en función de la temperatura interior que detecte, ajustarla a las mínimas y las máximas a las que esté programado.

Qué ventajas tiene la domótica

  • Facilita el ahorro y mejora la eficiencia energética. Poder automatizar ciertos gestos en función de los diferentes escenarios posibles, además de cómodo, supone una mejora en la gestión de nuestro consumo energético. De eficiencia energética ya hemos hablado en este blog.
  • Confort. Como mencionábamos antes, el confort es una de las principales ventajas de una instalación domótica.
  • Seguridad. Otra de las claves de la domótica es la seguridad extra que puede aportar a nuestros hogares por muy poco dinero: cuando estamos de viaje, podemos programar un sensor que nos envíe una notificación al teléfono si alguien entra en nuestra casa, o si alguien intenta conectarse a nuestra red Wifi.

Más ejemplos de domótica

  • Subir o bajar persianas o cortinas en función de la luz directa que reciben. E incluso, en función del momento del día que sea o contando con si hay alguien en casa o no. En una habitación de trabajo muy luminosa, nos puede interesar recibir la máxima luz posible cuando está vacía para calentar la estancia. Sin embargo, cuando hay alguien trabajando, la luz solar puede molestar. Un sistema domótico puede saber si alguien o no trabajando en función de si está conectado o no a Internet, y puede ordenar diferentes acciones al motor de las persianas o cortinas.
  • Encender o apagar bombillas dependiendo de la luz que entre del exterior. Otra de los ejemplos más cómodos de la domótica: automatizar la iluminación interior de nuestras casas de forma que las bombillas se enciendan o se apaguen dependiendo de si fuera hace sol, está nublado o es de noche.
  • Control de la iluminación con detectores de presencia. Tan futurístico como ordenar que se enciendan o apaguen las luces dando una palmada. Pero más práctico.
  • Medidores de consumo. Estos aparatos suponen una medida pasiva dentro de la domótica, ya que por sí solos no ordenan ningún tipo de acción, pero sí que nos ayudan a conocer qué electrodomésticos o qué hábitos consumen más energía en nuestra casa.

Y si eres de los que se hace sus pinitos con los lenguajes de programación, puedes llevar la domótica un paso más allá y personalizar la instalación de tu casa completamente a tu antojo: desde programar la lavadora para encenderse de madrugada, cuando más barata puede ser la luz en función de la tarifa que tengas contratada, hasta programar la hora en la que se enciende el calentador del agua para que esté listo justo cuando te duchas por las mañanas. Bienvenidos al futuro.

Beneficios de las cubiertas vegetales

Una cubierta vegetal es, como su propio nombre indica, un techo verde. Las cubiertas vegetales ayudan a mejorar la eficiencia energética de los edificios gracias al ahorro que suponen en el consumo de energía, una preocupación creciente de la que ya hemos hablado en este blog.

Las cubiertas vegetales como aislamiento

Las cubiertas vegetales se emplean como aislamiento y sirven para controlar la humedad y regular la temperatura del interior del edificio, gracias a la inercia térmica. La inercia térmica es la capacidad que tiene un material o una superficie de conservar la energía térmica recibida, como la calefacción o el aire acondicionado, e ir liberándola progresivamente.

Además, en verano, la temperatura de la superficie de una cubierta vegetal es muy inferior a la de un techo convencional. En las ciudades, los techos de asfalto convencionales son una de las principales causas del conocido efecto “isla de calor”, por el cual las temperaturas en área urbana suelen encontrarse por encima de las zonas más periféricas o rurales (2-4ºC). Este tipo de superficies absorben y acumulan la radiación solar, favoreciendo el calentamiento general del edificio. Por contra, las cubiertas vegetales reflejan gran parte de la radiación solar, con lo que ayudan a mantener temperaturas más bajas y agradables en verano. Además, también ayudan a refrescar el entorno gracias a su proceso de evapotranspiración y a la propia sombra que producen las plantas.

Así, las cubiertas vegetales favorecen el ahorro en el consumo de energía en nuestras casas, ya que no necesitaremos recurrir a la calefacción o al aire acondicionado ni con tanta frecuencia ni a niveles tan altos.

Beneficios para las ciudades

Además de favorecer el enfriamiento tanto de edificios como de ciudades enteras en verano, las cubiertas vegetales son una técnica constructiva que aporta toda una serie de beneficios a nivel local, no sólo de cara al edificio en el que se encuentran.

  • Reducen la contaminación y mejoran la calidad del aire

Las cubiertas vegetales purifican el aire, y así, ayudan a reducir la contaminación, una preocupación apremiante en ciudades grandes como Madrid, Londres o Roma. Con el simple proceso de las plantas de convertir CO2 en oxígeno, las cubiertas vegetales filtran el aire de nuestras ciudades y lo purifican.

  • Ayudan a gestionar el agua de lluvia

Debido al aumento de la urbanización, nuestras ciudades de hoy en día son incapaces de gestionar de manera adecuada el agua proveniente de la lluvia, y es que las redes de alcantarillado a veces son insuficientes. Las cubiertas vegetales absorben gran parte del agua de la lluvia, lo que ayuda a retardar la descarga en el sistema de alcantarillado y así estabilizar el nivel de las aguas subterráneas y reducir el riesgo de inundaciones.

  • Reducen el ruido interior y exterior

Las cubiertas vegetales atenúan el ruido ambiental tanto dentro como fuera de los edificios, por lo que son muy recomendables en las ciudades, donde los ruidos de las diferentes actividades se acumulan unos sobre otros.

 

Las plantas nos aportan una gran cantidad de beneficios en nuestro día a día, como ya hemos visto en este blog, y su utilización en la construcción de cubiertas vegetales no hace más que afianzar este hecho. Tanto a nivel energético y económico como a nivel local y social, las cubiertas vegetales son una buena práctica especialmente conveniente en las grandes ciudades.

10 mejoras que hacen una casa eficiente energéticamente

Muchas veces, que una vivienda sea o no eficiente energéticamente depende de la forma en que se ha construido el inmueble: orientación, aislamiento de fachada, etc. No podemos cambiar nuestra casa desde los cimientos, pero hay una serie de acciones que podemos llevar a cabo para mejorar el aprovechamiento de la energía en nuestro hogar. Son pequeños gestos que nos pueden ayudar a ahorrar hasta un 40% en el consumo de energía. ¿Los conoces?

Mantener la temperatura

  • Ventanas de doble cristal. Cuanto menos calor pierda nuestra casa, mejor; y también a la inversa: queremos evitar que en verano entre aire caliente. Una vía de escape y entrada evidente son las ventanas: instalar ventanas de doble cristal incide considerablemente en el calor que sale o entra en nuestra casa, y en consecuencia, en la potencia de calefacción o aire acondicionado que necesitaremos para estar cómodos.

  • Aislamiento extra en puertas y ventanas. Existen diversas formas de mejorar el aislamiento de nuestras puertas y ventanas, como por ejemplo, los burletes: tiras, generalmente adhesivas, que se instalan en los bajos de las puertas o en los cantos de las ventanas para aportar ese extra de aislamiento con el exterior. Además, también podemos mejorar los cajones de las persianas con láminas de aislamiento término.
  • Mantenimiento adecuado del sistema de calefacción. Si nuestro sistema de calefacción funciona mediante radiadores, es importante purgar el aire almacenado en su interior por lo menos una vez al año. Por ejemplo, al inicio del invierno. Este aire puede dificultar la transmisión de calor del radiador.
  • Uso adecuado del aire acondicionado. Los expertos recomiendan fijar la temperatura de refrigeración entre 24 y 26º. Además, no es conveniente ajustar el termostato a una temperatura más baja de lo normal: no vamos a enfriar la casa más rápidamente y el gasto energético será excesivo.
  • Uso adecuado de toldos y persianas. En verano, usando adecuadamente los toldos y las persianas de nuestra casa podemos reducir eficazmente el calentamiento de la vivienda, evitando que el sol incida en el interior en las horas puntas. Es un hábito muy simple con el que podemos reducir hasta un 60% el consumo de energía.

Ahorro en agua

  • Grifos en cocinas y baños. Si en nuestra casa todavía tenemos grifos independientes de agua fría y caliente, es recomendable sustituirlos por grifos monomando: un único mando que regula el flujo de agua fría o caliente. Sin embargo, este sistema también tiene sus inconvenientes, y es que solemos abrir el grifo hasta el tope en muchas ocasiones en las que no es necesario, con el consecuente gasto de agua. Existen alternativas para paliar este problema, como los grifos con apertura en dos fases o reguladores de caudal.
  • Pulsadores de WC de descarga parcial. Es bien sabido que los sistemas de descarga de doble pulsador o descarga parcial de nuestro inodoro ahorran una considerable cantidad de agua: hasta un 70% en comparación con la descarga completa de la cisterna. No son caros y se pueden instalar fácilmente en casa.

Luz y electrodomésticos

  • Iluminación de bajo consumo. Es conveniente aprovechar la iluminación natural siempre que sea posible. En pisos interiores sin luz directa, es recomendable no abusar de colores oscuros en paredes y muebles y decantarse por tonos claros: los blancos reflejan mucho mejor la luz y la sensación de oscuridad será menor. Por otro lado, también podemos sustituir las bombillas incandescentes por lámparas de bajo consumo: duran 8 veces más y ahorran hasta un 80% en comparación.
  • Apagar los aparatos electrónicos. Como televisión u ordenadores, y huir del modo standby. Está probado que con este gesto podemos reducir un 40% el consumo de energía. Además, es recomendable utilizar regletas o bases de conexiones múltiples con interruptor, para apagar cómodamente y de golpe todos los aparatos que estén enchufados.
  • Usar electrodomésticos con calificación energética superior. Se aplica a frigoríficos, lavadoras, lavavajillas… La etiqueta de calificación energética informa sobre la calidad de la eficiencia energética de un electrodoméstico. La escala califica aparatos de la A a la D, siendo los calificados como A+, A++ y A+++ los más eficientes en su consumo. Estos electrodomésticos pueden suponer un mayor gasto al inicio, pero se compensa a lo largo del tiempo ya que el ahorro es mucho mayor.

Al final, conseguir una casa energéticamente eficiente aporta beneficios no sólo al medio ambiente, gracias a la mejora en la gestión del consumo de la energía y el agua, sino también a nuestro bolsillo, pues todas estas acciones influyen directamente en los recibos de la luz y el agua. Siguiendo estos y otros consejos de consumo del IDAE, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, podemos acercar nuestros hogares a la eficiencia energética.