Muchas veces, que una vivienda sea o no eficiente energéticamente depende de la forma en que se ha construido el inmueble: orientación, aislamiento de fachada, etc. No podemos cambiar nuestra casa desde los cimientos, pero hay una serie de acciones que podemos llevar a cabo para mejorar el aprovechamiento de la energía en nuestro hogar. Son pequeños gestos que nos pueden ayudar a ahorrar hasta un 40% en el consumo de energía. ¿Los conoces?

Mantener la temperatura

  • Ventanas de doble cristal. Cuanto menos calor pierda nuestra casa, mejor; y también a la inversa: queremos evitar que en verano entre aire caliente. Una vía de escape y entrada evidente son las ventanas: instalar ventanas de doble cristal incide considerablemente en el calor que sale o entra en nuestra casa, y en consecuencia, en la potencia de calefacción o aire acondicionado que necesitaremos para estar cómodos.

  • Aislamiento extra en puertas y ventanas. Existen diversas formas de mejorar el aislamiento de nuestras puertas y ventanas, como por ejemplo, los burletes: tiras, generalmente adhesivas, que se instalan en los bajos de las puertas o en los cantos de las ventanas para aportar ese extra de aislamiento con el exterior. Además, también podemos mejorar los cajones de las persianas con láminas de aislamiento término.
  • Mantenimiento adecuado del sistema de calefacción. Si nuestro sistema de calefacción funciona mediante radiadores, es importante purgar el aire almacenado en su interior por lo menos una vez al año. Por ejemplo, al inicio del invierno. Este aire puede dificultar la transmisión de calor del radiador.
  • Uso adecuado del aire acondicionado. Los expertos recomiendan fijar la temperatura de refrigeración entre 24 y 26º. Además, no es conveniente ajustar el termostato a una temperatura más baja de lo normal: no vamos a enfriar la casa más rápidamente y el gasto energético será excesivo.
  • Uso adecuado de toldos y persianas. En verano, usando adecuadamente los toldos y las persianas de nuestra casa podemos reducir eficazmente el calentamiento de la vivienda, evitando que el sol incida en el interior en las horas puntas. Es un hábito muy simple con el que podemos reducir hasta un 60% el consumo de energía.

Ahorro en agua

  • Grifos en cocinas y baños. Si en nuestra casa todavía tenemos grifos independientes de agua fría y caliente, es recomendable sustituirlos por grifos monomando: un único mando que regula el flujo de agua fría o caliente. Sin embargo, este sistema también tiene sus inconvenientes, y es que solemos abrir el grifo hasta el tope en muchas ocasiones en las que no es necesario, con el consecuente gasto de agua. Existen alternativas para paliar este problema, como los grifos con apertura en dos fases o reguladores de caudal.
  • Pulsadores de WC de descarga parcial. Es bien sabido que los sistemas de descarga de doble pulsador o descarga parcial de nuestro inodoro ahorran una considerable cantidad de agua: hasta un 70% en comparación con la descarga completa de la cisterna. No son caros y se pueden instalar fácilmente en casa.

Luz y electrodomésticos

  • Iluminación de bajo consumo. Es conveniente aprovechar la iluminación natural siempre que sea posible. En pisos interiores sin luz directa, es recomendable no abusar de colores oscuros en paredes y muebles y decantarse por tonos claros: los blancos reflejan mucho mejor la luz y la sensación de oscuridad será menor. Por otro lado, también podemos sustituir las bombillas incandescentes por lámparas de bajo consumo: duran 8 veces más y ahorran hasta un 80% en comparación.
  • Apagar los aparatos electrónicos. Como televisión u ordenadores, y huir del modo standby. Está probado que con este gesto podemos reducir un 40% el consumo de energía. Además, es recomendable utilizar regletas o bases de conexiones múltiples con interruptor, para apagar cómodamente y de golpe todos los aparatos que estén enchufados.
  • Usar electrodomésticos con calificación energética superior. Se aplica a frigoríficos, lavadoras, lavavajillas… La etiqueta de calificación energética informa sobre la calidad de la eficiencia energética de un electrodoméstico. La escala califica aparatos de la A a la D, siendo los calificados como A+, A++ y A+++ los más eficientes en su consumo. Estos electrodomésticos pueden suponer un mayor gasto al inicio, pero se compensa a lo largo del tiempo ya que el ahorro es mucho mayor.

Al final, conseguir una casa energéticamente eficiente aporta beneficios no sólo al medio ambiente, gracias a la mejora en la gestión del consumo de la energía y el agua, sino también a nuestro bolsillo, pues todas estas acciones influyen directamente en los recibos de la luz y el agua. Siguiendo estos y otros consejos de consumo del IDAE, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, podemos acercar nuestros hogares a la eficiencia energética.