Una cubierta vegetal es, como su propio nombre indica, un techo verde. Las cubiertas vegetales ayudan a mejorar la eficiencia energética de los edificios gracias al ahorro que suponen en el consumo de energía, una preocupación creciente de la que ya hemos hablado en este blog.

Las cubiertas vegetales como aislamiento

Las cubiertas vegetales se emplean como aislamiento y sirven para controlar la humedad y regular la temperatura del interior del edificio, gracias a la inercia térmica. La inercia térmica es la capacidad que tiene un material o una superficie de conservar la energía térmica recibida, como la calefacción o el aire acondicionado, e ir liberándola progresivamente.

Además, en verano, la temperatura de la superficie de una cubierta vegetal es muy inferior a la de un techo convencional. En las ciudades, los techos de asfalto convencionales son una de las principales causas del conocido efecto “isla de calor”, por el cual las temperaturas en área urbana suelen encontrarse por encima de las zonas más periféricas o rurales (2-4ºC). Este tipo de superficies absorben y acumulan la radiación solar, favoreciendo el calentamiento general del edificio. Por contra, las cubiertas vegetales reflejan gran parte de la radiación solar, con lo que ayudan a mantener temperaturas más bajas y agradables en verano. Además, también ayudan a refrescar el entorno gracias a su proceso de evapotranspiración y a la propia sombra que producen las plantas.

Así, las cubiertas vegetales favorecen el ahorro en el consumo de energía en nuestras casas, ya que no necesitaremos recurrir a la calefacción o al aire acondicionado ni con tanta frecuencia ni a niveles tan altos.

Beneficios para las ciudades

Además de favorecer el enfriamiento tanto de edificios como de ciudades enteras en verano, las cubiertas vegetales son una técnica constructiva que aporta toda una serie de beneficios a nivel local, no sólo de cara al edificio en el que se encuentran.

  • Reducen la contaminación y mejoran la calidad del aire

Las cubiertas vegetales purifican el aire, y así, ayudan a reducir la contaminación, una preocupación apremiante en ciudades grandes como Madrid, Londres o Roma. Con el simple proceso de las plantas de convertir CO2 en oxígeno, las cubiertas vegetales filtran el aire de nuestras ciudades y lo purifican.

  • Ayudan a gestionar el agua de lluvia

Debido al aumento de la urbanización, nuestras ciudades de hoy en día son incapaces de gestionar de manera adecuada el agua proveniente de la lluvia, y es que las redes de alcantarillado a veces son insuficientes. Las cubiertas vegetales absorben gran parte del agua de la lluvia, lo que ayuda a retardar la descarga en el sistema de alcantarillado y así estabilizar el nivel de las aguas subterráneas y reducir el riesgo de inundaciones.

  • Reducen el ruido interior y exterior

Las cubiertas vegetales atenúan el ruido ambiental tanto dentro como fuera de los edificios, por lo que son muy recomendables en las ciudades, donde los ruidos de las diferentes actividades se acumulan unos sobre otros.

 

Las plantas nos aportan una gran cantidad de beneficios en nuestro día a día, como ya hemos visto en este blog, y su utilización en la construcción de cubiertas vegetales no hace más que afianzar este hecho. Tanto a nivel energético y económico como a nivel local y social, las cubiertas vegetales son una buena práctica especialmente conveniente en las grandes ciudades.